masticada diaria
Sánchez convoca elecciones en España: se juega el gobierno en una apuesta que puede regresar a la ultraderecha
El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, convocó el lunes elecciones para el 29 de noviembre, después de que PP, Vox y Junts le tumbaran en el Congreso de los Diputados dos decretos de vivienda. Bajo el sistema parlamentario español, el gobierno depende de mantener mayoría en el Congreso, no de una elección directa; al perderla, Sánchez optó por disolver el Congreso y apostar a que la ciudadanía le devuelva en las urnas la mayoría que perdió en el hemiciclo.
La derrota legislativa de Sánchez no refleja falta de respaldo social: una encuesta de 40dB encontró que 67.5% de la población española, incluyendo votantes de derecha, respalda poner límites a los precios de la vivienda, luego de que el desalojo de una mujer de 87 años en Madrid disparara protestas en varias ciudades. Perdió en el Congreso, no en la calle, y su apuesta es traducir ese respaldo social en una base parlamentaria más amplia.
El riesgo es real: las encuestas actuales dan al PP 31.6%, al PSOE 27.4% y a Vox 18.4%, una aritmética que hace matemáticamente viable una coalición PP-Vox, lo que significaría que, medio siglo después del fin de la dictadura franquista, la ultraderecha volvería a tener llave del gobierno español desde dentro.
Sheinbaum vuelve a acusar riesgos en intervención de Estados Unidos en México
La presidenta Claudia Sheinbaum advirtió el lunes en su conferencia matutina que "la derecha internacional sí quiere intervenir" en México de cara a la elección de 2030, señalando en términos generales a sectores conservadores de Estados Unidos, aunque aclaró que su crítica no apunta directamente a Donald Trump. Vinculó su advertencia con denuncias similares hechas por la izquierda brasileña sobre interferencia electoral extranjera, justo la semana en que Lula perdió la primera vuelta frente a Flávio Bolsonaro.
La mandataria no presentó un solo nombre, organización o prueba documental de la supuesta intervención; citó la reforma constitucional que obliga a anular una elección si se comprueba interferencia extranjera y cerró señalando que el respaldo ciudadano es la mejor defensa. El riesgo de injerencia extranjera en elecciones mexicanas no es descartable en ninguna democracia con un vecino poderoso, pero hasta ahora la advertencia no viene acompañada de evidencia verificable.
La misma vara que exige pruebas a la derecha cuando denuncia fraude sin sustento aplica aquí: la pregunta pendiente no es si el riesgo existe en algún grado, sino por qué se empieza a construir esta narrativa cuatro años antes de la elección sin nombrar a un solo responsable.
López Obrador llama "policía entrometido" a embajador gringo en su libro
En su libro "Pueblo", Andrés Manuel López Obrador describió al embajador de Estados Unidos, Ronald Johnson, como alguien que actúa "más como un excitado y entrometido policía" que como diplomático, le exigió más equidad y menos arrogancia, y cuestionó con qué autoridad Washington pediría extraditar a funcionarios mexicanos —mencionó al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya— cuando el propio gobierno estadounidense nunca aceptaría que otro país procesara a sus propios agentes por operaciones como la CIA en Chihuahua o el tráfico de armas de "Rápido y Furioso".
El mismo día que se conoció el pasaje del libro, Johnson participó en la colocación de la primera piedra de una academia internacional de entrenamiento contra el crimen organizado en Querétaro, invitado por el gobernador panista Mauricio Kuri, y declaró ahí mismo que Estados Unidos y el estado ampliarían su cooperación en seguridad. Según reportó La Jornada, el propio gobierno de Querétaro ya había informado a la Cancillería mexicana que no existía tal cooperación directa; la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, respondió que el gobierno "está en la recopilación de la información".
El contraste queda documentado sin necesidad de interpretación adicional: quien ya no gobierna tiene la libertad retórica de llamar "policía entrometido" al embajador en un libro, mientras el gobierno en funciones, que tendría que responder cuando ese mismo embajador anuncia cooperaciones que el propio Estado mexicano dice no haber acordado, sigue "recopilando información" días después.



