Masticada diaria
Sheinbaum le jala las orejas a Kuri en Querétaro
La presidenta Claudia Sheinbaum fue directa este martes en su conferencia matutina: "lo que pedimos a los gobernadores de los estados, al embajador y al gobierno de los Estados Unidos es que se cumplan las leyes mexicanas". La declaración responde al anuncio que el embajador estadounidense Ronald Johnson y el gobernador panista de Querétaro, Mauricio Kuri, hicieron sobre una academia internacional de entrenamiento policial en el estado, sin que, según la propia presidenta, se hubiera notificado formalmente ni a la Cancillería ni al Grupo de Alto Nivel de Seguridad, el canal binacional obligatorio para este tipo de acuerdos.
En México, la cooperación de seguridad con un gobierno extranjero es facultad federal, no estatal: debe pasar por la Secretaría de Relaciones Exteriores y por ese grupo binacional. Kuri se saltó ese canal, o permitió que Johnson actuara como si no existiera. La respuesta de la presidenta no escaló a un rompimiento diplomático, sino a recordarle al gobernador el procedimiento constitucional vigente.
El episodio plantea una pregunta de fondo sobre el federalismo mexicano: si cualquier gobernador, sin distinción de partido, puede abrirle la puerta a un embajador extranjero para discutir seguridad sin pasar por Cancillería, el país deja de operar bajo una sola política exterior.
Trump envía drones militares a Ecuador y Colombia, ¿los veremos pronto en México?
Estados Unidos reubicó drones MQ-9 Reaper —apodados "cazadores-asesinos" por el propio ejército estadounidense— desde bases en África hacia Colombia y Ecuador, equipados con cámaras térmicas e interceptación de comunicaciones para apoyar ataques de precisión contra objetivos que Washington identifica como vinculados al narcotráfico, según reveló el New York Times. Cada aparato cuesta alrededor de 50 millones de dólares, y el despliegue se enmarca en la "Operación Lanza del Sur", la misma que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, utiliza desde noviembre del año pasado para justificar ataques militares directos contra embarcaciones en el Caribe y el Pacífico oriental que Washington acusa, sin pruebas públicas, de vínculos con cárteles.
El despliegue no ocurre de forma aislada: coincide con una expansión gradual de la presencia militar estadounidense en la región que ya tocó territorio mexicano este año, cuando el Senado aprobó sin discusión relevante el ingreso de 139 militares estadounidenses a Chihuahua para "ejercicios", y más recientemente con el anuncio de una academia de entrenamiento en Querétaro fuera del canal binacional establecido.
El patrón documentado —ejercicios conjuntos, academias de entrenamiento y ahora drones de ataque en países vecinos, todo bajo el mismo pretexto antinarco sin evidencia pública— describe una escalada regional de la presencia militar estadounidense que no se limita a Sudamérica.
La familia de partidos verdes en Europa se divide ante apoyo alemán a Israel
El Partido Verde Europeo condenó públicamente al Partido Verde de Inglaterra y Gales después de que esa agrupación votara una moción calificando al sionismo de racista y respaldando un solo Estado para Palestina. El mismo partido europeo no ha emitido una condena equivalente contra la excanciller alemana Annalena Baerbock, también miembro de los Verdes, quien se opuso activamente a los altos al fuego en Gaza, autorizó 485 millones de euros en transferencias de armas a Israel, y llegó a justificar ataques contra infraestructura civil argumentando que los sitios protegidos podían perder esa condición si "terroristas abusan" de ella, declaración que llevó a 300 académicos a exigirle una retractación pública.
La asimetría queda documentada en los propios comunicados de la organización: calificar al sionismo de racista en una moción partidaria generó condena inmediata, mientras que financiar con casi 500 millones de euros las armas que caen sobre un territorio que la propia organización reconoce que vive un genocidio no ha merecido una línea de reproche equivalente.
El contraste entre la rapidez para condenar el lenguaje y el silencio ante la complicidad material expone una jerarquía de incomodidades dentro del propio aparato verde europeo, donde ciertas palabras se castigan de inmediato y ciertas decisiones de financiamiento militar se dejan pasar sin el mismo escrutinio.



