Masticada diaria

  • Sheinbaum se reúne con el embajador gringo al que regañó hace 2 días


El lunes, la presidenta Claudia Sheinbaum advirtió que “la derecha internacional sí quiere intervenir” en México rumbo a 2030, aclarando que no se refería directamente a Trump sino a sectores conservadores estadounidenses; el martes pidió al embajador Ronald Johnson y al gobernador de Querétaro que cumplieran las leyes mexicanas, tras el episodio de la academia de entrenamiento policial anunciada sin pasar por Cancillería. El jueves, en Palacio Nacional, ese mismo Johnson acompañó a un grupo de empresarios estadounidenses a una reunión con la presidenta, Marcelo Ebrard, el canciller Roberto Velasco y la secretaria de Energía.

El Consejo Coordinador Empresarial calificó el encuentro de “muy constructivo”; su presidente, José Medina Mora, dijo que los ejecutivos salieron satisfechos de que la presidenta escuchara sus preocupaciones, y Sheinbaum escribió que conversaron sobre “la confianza en México que asegura la inversión de empresas estadunidenses”. La crónica de La Jornada no reporta una sola cifra de inversión anunciada; Altagracia Gómez, jefa del consejo asesor empresarial de la presidencia, mencionó proyectos en farmacéuticos, insumos médicos, energía y agricultura que podrían anunciarse formalmente después. Lo único con números concretos fue la agenda del T-MEC: Medina Mora pidió una renovación a 16 años, en lugar de los diez con revisiones anuales previstos, y una reducción de aranceles a acero, aluminio y autos.

La reunión funcionó como gesto político de reconciliación tras semanas de tono duro hacia Washington, pero venderla como resultado económico no tiene, por ahora, ninguna cifra que lo respalde.


  • México aprueba nuevo filtro a la inversión extranjera cuando más la está pidiendo Sheinbaum


El 30 de septiembre, el Senado aprobó con 65 votos a favor y 30 en contra una reforma a la Ley de Inversión Extranjera que crea un filtro de seguridad nacional: la Comisión Nacional de Inversiones Extranjeras podrá revisar, condicionar o bloquear adquisiciones en sectores sensibles como infraestructura estratégica, tecnologías críticas, energía y seguridad alimentaria, e incorpora a los titulares de Defensa, Marina y Seguridad, lo que la oposición —PAN y Movimiento Ciudadano— critica como militarización de la política de inversión. La reforma está pendiente en la Cámara de Diputados.

Un análisis del Centro para la Empresa Privada Internacional y del Instituto CELIS señala que el umbral de revisión obligatoria —más de 49% del capital de una empresa— es excesivamente alto frente al estándar de economías avanzadas, que revisan entre 10% y 25%: con ese umbral, una participación de 30% o 40% con asientos en el consejo y poder real de decisión no activaría revisión alguna, y los proyectos construidos desde cero tampoco se revisan de forma integral, pese a que sumaron unos 45 mil millones de dólares en anuncios en 2024, contra 5,300 millones en compras de empresas existentes.

El dato que contradice el discurso de soberanía es que, según el Departamento de Estado, el Tesoro estadounidense asesoró ampliamente a Hacienda en el diseño de este mecanismo, inspirado en el CFIUS de Estados Unidos: el filtro que se presenta como defensa frente a potencias extranjeras fue construido con la asesoría técnica de una de ellas.


  • La inversión privada en México cumple un año en caída libre


En el primer trimestre de 2026, la inversión total del país cayó a 21.2% del PIB, su nivel más bajo desde el segundo trimestre de 2021, según el Inegi. La inversión privada, cerca de 86% del total, bajó a 17.9% del PIB, su proporción más baja desde 2020, con una caída de 4.5% frente al mismo trimestre del año anterior, seis trimestres consecutivos de descensos frente al trimestre previo y siete de caídas anuales.

El Plan México, lanzado en enero de 2025, fijó como meta una inversión superior a 25% del PIB desde 2026 y de más de 28% hacia 2030, vinculada a la promesa de 1.5 millones de empleos manufactureros adicionales; en el primer trimestre la economía creció apenas 0.4% anual y la inversión total estaba casi cuatro puntos porcentuales por debajo de esa meta. Lo único que subió fue la inversión pública, a 3.3% del PIB con un alza anual de 6.7%, la primera desde finales de 2024, aunque todavía por debajo del 4% registrado en el primer trimestre de 2024.

El único motor que repunta es el Estado, justo el que tiene menos margen fiscal: Moody’s bajó en mayo la calificación del país a Baa3, el último escalón del grado de inversión, por el debilitamiento sostenido de las finanzas públicas y el apoyo continuo a Pemex, mientras los anuncios de inversión privada siguen sin traducirse en gasto real.