Masticada diaria
Secretario de Estado de Estados Unidos amenaza a México nuevamente
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, elevó este miércoles la presión sobre el gobierno de Claudia Sheinbaum al declarar, desde Ecuador, que "hay territorios, extensos territorios en México, que no están gobernados por el Estado, están controlados por las organizaciones del narcotráfico". El funcionario reconoció que "los mexicanos han hecho más de lo que habían hecho nunca" para perseguir a estos grupos, pero remató que "no es ni de lejos suficiente", en declaraciones hechas en el marco de una gira por Sudamérica donde también designó como "organizaciones terroristas extranjeras" a dos bandas criminales ecuatorianas.
La frase que más encendió las alarmas fue la advertencia final: "estos grupos son muy peligrosos, necesitan ser enfrentados... eventualmente esa amenaza va a tener que ser enfrentada, de una manera u otra", dijo Rubio, dejando abierta la puerta a una intervención unilateral si Washington considera que la cooperación con México no basta. El mensaje coincide con el arranque de la operación binacional "Águila Alta" en la franja Tijuana-San Diego —vigente hasta el 21 de septiembre bajo el modelo de "operaciones espejo" entre Sedena y autoridades estadounidenses— y con la mención explícita de Rubio a los narcodrones como la nueva obsesión de la Casa Blanca en la frontera.
El giro discursivo contrasta con la postura que el propio Rubio sostuvo hace apenas un año, cuando firmó en la Cancillería mexicana un acuerdo bilateral para "desmantelar el crimen organizado transnacional" en un tono de cooperación. Ahora, con Trump ya utilizando el lenguaje de "narco-terroristas" para justificar ataques militares directos contra objetivos en el mar —como el bombardeo que mató a once personas frente a Venezuela hace apenas unos días—, la pregunta que el gobierno de Sheinbaum no puede seguir esquivando es qué significa exactamente esa "otra manera" que Washington ya empieza a normalizar como amenaza abierta.
Morena responde ante amenazas del gobierno de Trump para invadir a México
El senador Alejandro Murat Hinojosa, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, salió este martes desde la tribuna a defender la política exterior de Claudia Sheinbaum tras las declaraciones de Marco Rubio sobre "extensos territorios" mexicanos controlados por el narco: México va "en la ruta correcta", dijo, porque sigue tendiendo puentes con Estados Unidos "siempre a través de la coordinación, nunca de la subordinación". Murat presumió que el tráfico de fentanilo ha caído más de 50% y que las negociaciones del T-MEC "van por buen camino", en el marco de la glosa del segundo Informe presidencial en el Senado.
La defensa morenista chocó de frente con la oposición: la panista Gina Geraldina Campuzano acusó que al gobierno "le encanta hablar de soberanía" solo cuando Estados Unidos presiona, mientras que desde el propio Washington "ven a un gobierno mexicano que no sólo no combate de manera inmediata la corrupción, sino que es cómplice, los protege y los premia". La emecista Amalia García fue por otro flanco, planteando que la mejor defensa real de la soberanía sería que México mismo "investigue, procese y sancione" a las figuras políticas que Estados Unidos ya señaló por nexos con el cártel de Sinaloa, en lugar de solo defenderse discursivamente en tribuna.
El contraste deja una pregunta de fondo sin resolver: mientras Morena insiste en que la estrategia de "coordinación sin subordinación" está funcionando, el propio secretario de Estado estadounidense advirtió apenas un día antes que la amenaza del narco "va a tener que ser enfrentada, de una manera u otra", una frase que ninguno de los senadores morenistas retomó ni respondió directamente en la sesión.
Trump redobla su estrategia populista por caída en encuestas: promete caída en precios y regalar dinero después de elecciones intermedias
El presidente Donald Trump aseguró este miércoles, rumbo a la convención republicana de medio término en Dallas, que espera que Irán abandone su esfuerzo bélico "inmediatamente después" de las elecciones legislativas de noviembre, y admitió sin rodeos que los precios de la gasolina en Estados Unidos no bajarán antes de esa fecha: "Va a tomar un poco más de tiempo que las elecciones intermedias", dijo. Trump acusó a Teherán de alargar deliberadamente el conflicto para dañarlo políticamente, buscando —según él— "un grupo débil" de legisladores que "los dejen en paz y les permitan tener su arma nuclear".
La guerra, que Trump lanzó junto a Israel el 28 de febrero prometiendo que duraría "solo unas semanas", ya lleva más de seis meses activa, mientras el petróleo volvió a superar los 100 dólares por barril por el recrudecimiento de los combates cerca del estrecho de Ormuz, ruta por la que solía fluir una quinta parte del suministro mundial de crudo. En la misma comparecencia, el presidente estadounidense amagó con nuevos bombardeos sobre Pickaxe Mountain, un sitio iraní de ensamblaje de centrifugadoras nucleares que no fue blanco de los ataques iniciales, advirtiendo a Irán que "no se haga el listo" porque Washington "no tiene opción" más que golpear con fuerza si detecta actividad en el lugar.
El discurso deja una lectura difícil de ignorar: un presidente que vincula abiertamente el fin de una guerra —y la baja en el precio de la gasolina que la acompañaría— al calendario electoral de su propio partido, mientras al mismo tiempo amenaza con escalar los bombardeos contra Irán apenas semanas antes de esos mismos comicios. Trump remató fantaseando con rebautizar el estrecho de Ormuz con su propio nombre en cuanto Estados Unidos "gane la guerra", en una mezcla de espectáculo electoral y amenaza militar que no deja claro si el fin del conflicto responde a una estrategia real o a un calendario político diseñado para las urnas de noviembre.



