Masticada diaria
Morena destapa pre pre candidatos en Michoacán y Guerrero
Morena presentó este lunes en el World Trade Center a sus coordinadores estatales de la "Defensa de la Transformación y Soberanía Nacional" en Guerrero y Michoacán: la senadora con licencia Beatriz Mojica Morga en el primer estado —donde además se formalizó la coalición Morena-Partido Verde— y el fiscal en licencia Carlos Torres Piña, cercano al gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, en el segundo, imponiéndose al favorito de meses, el senador Raúl Morón, quien confirmó que no aparecerá en ninguna boleta de 2027. La presidenta nacional del partido, Ariadna Montiel, atribuyó la decisión a encuestas internas y "encuestas espejo", sin presentar números ni metodología pública.
La figura del "coordinador" evita, en los hechos, la letra de la ley electoral: el proceso formal de precampañas no arranca hasta noviembre, por lo que Morena no puede nombrar aún a sus precandidatos sin incurrir en actos anticipados de campaña. El mismo día del anuncio, el presidente del Senado, Higinio Martínez, y el coordinador de la bancada morenista, Ignacio Mier, exigieron que todas las candidaturas del partido pasen "a la báscula" y a un "tomógrafo de última generación" por el riesgo de vínculos con el crimen organizado, una petición que cobra un peso distinto el mismo día en que se corona como coordinador al fiscal con licencia de un estado marcado por la violencia como Michoacán.
El mecanismo no es nuevo en la política mexicana —cambiar el nombre de una figura para eludir el espíritu de la ley electoral—, pero sí deja una pregunta abierta: si el partido en el poder necesita blindar con anticipación a sus propios candidatos contra el crimen organizado, la duda no es si hace falta revisarlos, sino por qué esa revisión no ocurrió antes de destaparlos.
Escocia, Irlanda y Gales se plantean salida del Reino Unido
Los primeros ministros de Escocia, Gales e Irlanda del Norte se reunieron por primera vez en la historia de la descentralización británica este lunes en Cardiff —John Swinney, del Partido Nacional Escocés; Rhun ap Iorwerth, de Plaid Cymru, como anfitrión; y Michelle O'Neill, del Sinn Féin norirlandés—, junto con Mary Lou McDonald, presidenta del Sinn Féin y líder de la oposición en el Parlamento irlandés. Los cuatro firmaron una declaración conjunta reivindicando el "derecho a la autodeterminación" de sus naciones y afirmando que su futuro está "en la Unión Europea", en referencia directa al Brexit impuesto desde Londres.
Swinney calificó al actual primer ministro británico, Andy Burnham, como "el último primer ministro del Reino Unido", condicionado a que los escoceses tengan alguna vez la oportunidad real de decidir su independencia. Burnham había insinuado meses atrás que autorizaría un segundo referéndum escocés de existir "consenso claro", pero después envió una carta a Swinney descartando la consulta "fuera de discusión" antes de la próxima elección general británica. Dos días antes del encuentro, en Dublín, Donald Trump había declarado que le gustaría ver una Irlanda unificada "tarde o temprano", insertando a Washington en un asunto de soberanía interna británica.
Es la primera vez en la historia que las tres naciones periféricas del Reino Unido están gobernadas simultáneamente por fuerzas que buscan independizarse de Londres, un dato verificable que, más allá de cómo termine este proceso, confirma que el statu quo territorial británico ya no cuenta con el consenso que solía sostenerlo.
Estado de Israel amenaza a cineastas israelís ganadores de premio Óscar
El documental "Naza" —término que en jerga militar hebrea significa "daño colateral"— ganó el Premio Especial del Jurado en la Mostra de Venecia. Sus directores, los israelíes Yuval Abraham y Rachel Szor, ganadores previos de un Oscar por "No Other Land", afirman que la película reúne testimonios de 24 oficiales de inteligencia y militares israelíes no identificados, quienes describen los sistemas de inteligencia artificial usados en ataques contra civiles en Gaza. El ejército israelí rechazó las acusaciones y argumentó que los testimonios anónimos no pueden verificarse.
Lo que sí está confirmado es la respuesta del propio gobierno israelí: el ministro de Cultura, Miki Zohar, calificó la película de "nazi", acusó a sus directores de traición al Estado y anunció que buscará revocarles la ciudadanía israelí, invocando una ley que lo permite en casos de "ruptura de lealtad"; además pidió investigar si obtener o publicar ese material equivale a "ayudar al enemigo en tiempo de guerra".
Más allá de si se comparte o no cada afirmación del documental, el hecho verificable es que un funcionario de gobierno amenazó públicamente con dejar sin nacionalidad a dos ciudadanos premiados internacionalmente por hacer periodismo documental sobre su propio ejército, un episodio que plantea, de forma directa, hasta dónde llega el margen para documentar y cuestionar el actuar de un Estado en guerra.


