Masticada diaria

  • Mueren 5 en refinería de AMLO

Cinco personas murieron este martes tras un incendio registrado en la refinería Olmeca, conocida como Dos Bocas, en el municipio de Paraíso, Tabasco, según confirmó Petróleos Mexicanos (Pemex). El siniestro ocurrió alrededor de las seis de la mañana en una zona externa del complejo petrolero, donde residuos aceitosos derivados de hidrocarburos se habrían desbordado tras fuertes lluvias y posteriormente se incendiaron. Entre las víctimas se encuentran trabajadores de empresas contratistas y personal vinculado a la empresa estatal. El incendio fue controlado horas después y Pemex informó que las operaciones continúan mientras se realiza una investigación para determinar las causas exactas del accidente. La refinería Olmeca es uno de los proyectos energéticos más emblemáticos del gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador: su construcción comenzó en 2019, fue inaugurada en 2022 y tiene una capacidad proyectada de procesamiento cercana a los 340 mil barriles diarios de crudo, con el objetivo de reducir la dependencia de México de combustibles importados. Sin embargo, el accidente vuelve a poner sobre la mesa un tema recurrente en la industria petrolera mexicana: la seguridad industrial. En los últimos años se han registrado diversos incidentes en instalaciones de Pemex, mientras especialistas han advertido sobre la necesidad de reforzar protocolos de operación en infraestructura que maneja materiales altamente inflamables. El hecho también ocurre en un momento delicado para la empresa productiva del Estado, que enfrenta altos niveles de deuda y presión para mantener su producción energética. Más allá del debate político sobre el proyecto, hay un dato imposible de ignorar: cinco trabajadores murieron haciendo su trabajo. Y cuando eso ocurre en una instalación estratégica del país, la discusión no puede quedarse en discursos sobre soberanía energética. También toca preguntarse si el sistema industrial está preparado para proteger a quienes lo hacen funcionar todos los días. Porque tragarse el relato es fácil… masticar los hechos es otra cosa.


  • Disminuyen ingresos del gobierno

Los ingresos tributarios del gobierno federal registraron una desaceleración importante y en algunos indicadores se ubicaron en su nivel más bajo en aproximadamente cuatro años, según datos del Servicio de Administración Tributaria (SAT). En México, la mayor parte de los ingresos fiscales proviene de tres impuestos: el Impuesto Sobre la Renta (ISR), el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), que en conjunto representan más del 80% de la recaudación nacional. La caída o desaceleración en algunos de estos rubros suele reflejar menor dinamismo en la economía, especialmente en el consumo de las familias y en las utilidades de las empresas. El problema estructural es más profundo: México recauda apenas entre 16 y 17% del PIB en impuestos, muy por debajo del promedio de los países de la OCDE, que supera el 34%. Esto deja al Estado con poco margen para financiar infraestructura, programas sociales o inversión pública sin recurrir a deuda. Durante los últimos años el gobierno ha optado por mejorar la eficiencia recaudatoria sin aumentar impuestos, pero cada vez que los ingresos fiscales se enfrían vuelve a aparecer la misma pregunta que México lleva décadas evitando responder: cómo financiar al Estado en el largo plazo. Porque cuando los números empiezan a apretarse, los discursos ya no alcanzan. Y en temas fiscales pasa lo mismo que en muchas otras cosas del país: tragarse el relato es fácil… masticar los datos es otra cosa.


  • BBVA ve crecimiento de 1.8% para México en 2026

El banco BBVA estimó que la economía mexicana crecerá alrededor de 1.8% en 2026, una cifra que refleja una desaceleración respecto al dinamismo observado en años recientes. El pronóstico proviene de BBVA Research y se explica principalmente por el menor crecimiento esperado en Estados Unidos, país que absorbe más del 80% de las exportaciones mexicanas y con el que México mantiene un comercio bilateral superior a 800 mil millones de dólares anuales. Cuando la economía estadounidense se enfría, la mexicana casi siempre lo siente. El problema es que el crecimiento moderado no es nuevo: desde comienzos de siglo México ha crecido en promedio alrededor de 2% anual, muy por debajo del 4 o 5% que muchos economistas consideran necesario para cerrar brechas de desarrollo. Factores como la alta informalidad laboral —que supera el 55% del empleo—, la baja productividad y la limitada inversión pública siguen pesando sobre el potencial del país. Aun así, algunos sectores mantienen impulso gracias al llamado nearshoring, que ha atraído inversiones industriales hacia el norte y el Bajío, en un contexto donde empresas buscan acercar sus cadenas de producción a Estados Unidos. La pregunta de fondo no es si México crecerá, sino cuánto y para quién. Porque en macroeconomía, como en la política, una cifra puede sonar bien… hasta que uno empieza a masticarla. Y ya sabes cómo va esto: tragarse el pronóstico es fácil… masticar la economía real es otra cosa.