Masticada daria
Papa León XIV declara la guerra ética contra la IA y desafía el poder tecnológico global
El 25 de mayo de 2026, el papa León XIV publicó Magnifica Humanitas, la primera encíclica de su pontificado y uno de los posicionamientos más contundentes que haya emitido el Vaticano sobre inteligencia artificial. El documento —firmado el 15 de mayo en el 135 aniversario de Rerum Novarum de León XIII— plantea que la IA representa “el mayor desafío que enfrenta hoy la humanidad” y exige una regulación internacional firme para impedir que la tecnología quede subordinada a intereses militares, corporativos y de dominación política.
La encíclica llega en un momento clave. Mientras gobiernos y gigantes tecnológicos compiten por controlar el mercado global de IA —que podría superar los 15 billones de dólares antes de 2030 según PwC— el Vaticano decidió intervenir directamente en el debate mundial sobre el futuro del trabajo, la democracia y la dignidad humana. León XIV advirtió que “no es permisible” delegar decisiones irreversibles y letales a sistemas de inteligencia artificial, en una crítica directa al uso militar de algoritmos y armas autónomas que ya desarrollan potencias como Estados Unidos, China e Israel.
Pero el documento va mucho más allá de la guerra tecnológica. Magnifica Humanitas denuncia que la IA “no es neutral” porque refleja los intereses de quienes la diseñan, financian y controlan. León XIV critica la concentración del poder digital en manos de unas cuantas corporaciones capaces de moldear información, vigilancia, consumo y comportamiento humano a escala planetaria. El texto incluso advierte sobre el riesgo de un nuevo “tecnofascismo” donde pequeños grupos privados terminen imponiendo visiones morales y políticas al resto del mundo mediante plataformas tecnológicas y sistemas algorítmicos.
La posición del Vaticano también representa una ruptura política importante con el gobierno de Donald Trump. Mientras Washington impulsa desregulación agresiva para acelerar el liderazgo estadounidense en IA frente a China, León XIV plantea exactamente lo contrario: gobernanza internacional, supervisión ética y protección del bien común. No es casual que el Vaticano invitara a expertos vinculados a Anthropic —empresa enfrentada legalmente con la administración Trump— para participar en la presentación oficial del documento.
El mensaje de fondo conecta directamente con la tradición histórica de la doctrina social de la Iglesia. Así como Rerum Novarum intentó responder a los abusos de la Revolución Industrial en 1891, León XIV busca posicionar a la Iglesia frente al nuevo capitalismo digital del siglo XXI. La encíclica habla de automatización laboral, manipulación informativa, colonialismo de datos, degradación ecológica y desigualdad tecnológica como parte de una misma crisis civilizatoria.
En otras palabras: el Vaticano acaba de entrar oficialmente a la batalla global por el control de la inteligencia artificial. Y lo hizo colocando una pregunta incómoda en el centro del debate mundial: si la IA va a transformar el futuro de la humanidad, ¿quién debe decidir hacia dónde avanza —los pueblos y las instituciones democráticas o un pequeño grupo de corporaciones tecnológicas con poder cada vez más parecido al de los Estados?
México bate récords de exportación mientras millones siguen atrapados en salarios de sobrevivencia
México volvió a romper récords comerciales. De acuerdo con cifras publicadas el 25 de mayo por el INEGI, las exportaciones mexicanas crecieron 32% anual en abril de 2026, mientras las importaciones aumentaron 24%, impulsadas principalmente por manufactura, industria automotriz y bienes intermedios ligados al mercado estadounidense. Tan solo en el primer trimestre del año, las exportaciones alcanzaron 175 mil 586 millones de dólares, la cifra más alta desde que existe registro.
El dato confirma algo que el establishment económico lleva décadas celebrando: México se convirtió en una potencia exportadora bajo el modelo iniciado con el TLCAN en 1994 y profundizado con el T-MEC. Hoy más del 80% de las exportaciones mexicanas dependen de Estados Unidos y la economía nacional está profundamente integrada a las cadenas industriales norteamericanas.
Pero detrás del triunfalismo comercial aparece una pregunta incómoda: ¿por qué un país que exporta más que nunca sigue teniendo niveles masivos de precariedad laboral, desigualdad regional y bajos salarios?
Ahí está la gran contradicción del modelo. Durante más de treinta años, las élites políticas y empresariales defendieron la idea de que abrir mercados y multiplicar exportaciones eventualmente generaría prosperidad para todos. Sin embargo, los resultados sociales muestran otra realidad. Desde la entrada en vigor del TLCAN, México sí multiplicó comercio e integración manufacturera, pero el crecimiento promedio del PIB per cápita fue mediocre y los salarios reales tardaron décadas en recuperarse. Incluso análisis retrospectivos del propio tratado reconocen que el incremento exportador no logró traducirse en bienestar generalizado ni en una reducción sustancial de la desigualdad.
El problema estructural es que gran parte del éxito exportador mexicano funciona bajo un esquema de ensamblaje dependiente: importamos componentes, ensamblamos productos con mano de obra barata y reexportamos hacia Estados Unidos. De hecho, cerca del 80% de las importaciones mexicanas corresponden a bienes intermedios utilizados precisamente para sostener esa maquinaria exportadora.
Eso explica por qué el récord comercial no necesariamente significa desarrollo nacional profundo. El país exporta muchísimo, pero captura relativamente poco valor agregado tecnológico, mantiene baja inversión en ciencia e innovación y sigue dependiendo de corporaciones extranjeras para las partes más rentables de las cadenas productivas. Mientras tanto, millones de trabajadores continúan atrapados en empleos industriales de bajos salarios que compiten globalmente precisamente por ser baratos.
La paradoja mexicana es brutal: somos una de las economías más abiertas del planeta y al mismo tiempo una de las más desiguales de la OCDE. El norte industrializado se integró a la economía estadounidense mientras amplias regiones del sur permanecieron excluidas de los beneficios prometidos por el libre comercio.
Ahora, frente al nearshoring y la revisión del T-MEC prevista para julio de 2026, vuelve la misma narrativa de siempre: más exportaciones, más integración y más confianza para los mercados. Pero la discusión de fondo sigue pendiente. Porque si el crecimiento comercial no mejora de forma tangible las condiciones de vida de la mayoría, entonces el problema no es cuánto exporta México, sino para quién está funcionando realmente el modelo económico.
Marcos revienta la narrativa del Mundial 2026: “la realidad de México no puede esconderse detrás del espectáculo”
A menos de tres semanas de la inauguración del Mundial 2026 en el Estadio Azteca, el capitán Marcos, del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), lanzó una de las críticas más duras contra el torneo y contra la narrativa oficial que busca presentar a México como escaparate global de modernidad, turismo y estabilidad. En un comunicado publicado el 24 de mayo, Marcos afirmó que “la realidad en México se impone al mundo frívolo y superficial del Mundial”.
El mensaje conecta el futbol con una disputa mucho más amplia sobre violencia, desigualdad y control corporativo. Marcos sostuvo que “el futbol, como casi todo, se debate entre el crimen y la resistencia, entre el autoritarismo y la rebeldía, entre el negocio y el juego”, denunciando cómo el espectáculo mundialista convive con desapariciones, desplazamientos forzados y expansión del crimen organizado en distintas regiones del país.
La crítica apunta directamente al modelo político-mediático que rodea al Mundial. Mientras FIFA, televisoras y patrocinadores internacionales convierten el torneo en un negocio multimillonario, Marcos plantea que el verdadero México sigue apareciendo fuera de los estadios: “ahí están las madres buscadoras, allá el magisterio democrático, más acá las comunidades indígenas desplazadas por el crimen organizado”.
El gobierno mexicano proyecta el Mundial como una oportunidad histórica de inversión, turismo y posicionamiento internacional. Pero al mismo tiempo, el país llega al torneo con más de 130 mil personas desaparecidas registradas oficialmente, conflictos territoriales ligados a megaproyectos y crecientes protestas sociales. En las últimas semanas, transportistas, maestros, campesinos y colectivos de búsqueda han intensificado movilizaciones justo en la antesala del evento global.
La intervención de Marcos también recupera una vieja crítica zapatista al capitalismo contemporáneo: la sustitución de la realidad por espectáculo. Según el EZLN, el Mundial funciona como una gigantesca maquinaria mediática capaz de producir una versión virtual del país mientras la violencia cotidiana permanece intacta. En el comunicado, Marcos ironiza sobre el futbol convertido en territorio de marcas, televisoras y patrocinadores, mientras en barrios y comunidades las canchas terminan atrapadas entre crimen organizado, abandono estatal y disputa territorial.
No es casual que el EZLN reaparezca políticamente justo antes del torneo. Desde abril, Marcos ha venido articulando una crítica más amplia contra el debilitamiento del Estado-Nación, la expansión del capital transnacional y el crecimiento del poder tecnológico y corporativo. Hace apenas unos días, el propio zapatista advirtió que la inteligencia artificial y las plataformas digitales están destruyendo “las capacidades del ser humano para pensar y resistir”.
En ese contexto, el Mundial aparece para el zapatismo como algo más que futbol: un símbolo del nuevo capitalismo global. Megaeventos patrocinados por corporaciones, ciudades remodeladas para el turismo internacional y una narrativa patriótica diseñada para ocultar fracturas sociales profundas. Pero Marcos plantea que la realidad mexicana sigue irrumpiendo incluso dentro del espectáculo. Porque mientras las cámaras del mundo apuntan al Azteca, millones de personas siguen viviendo un país marcado por violencia, precariedad y resistencia cotidiana.



